Liceo “San Felipe Benicio”

Un hecho trascendental, que significó un notable mejoramiento en la calidad de la educación católica de la Prefectura apostólica de Aysén, fue la fundación del Liceo particular de Coyhaique.

Coyhaique contaba en 1955 alrededor de 6.000 habitantes, y se encaminaba a ser el centro principal de la región. No tenía aún un liceo humanista donde formar su juventud. Había mucha inquietud al respecto, de parte de las autoridades locales y de asociaciones culturales, pero los personeros del gobierno del presidente Ibáñez no lo estimaban aún necesario.

La iniciativa partió de instituciones locales que lograron interesar  al Prefecto Apostólico, mons. Michelato, para que la Iglesia asumiera la dirección administrativa y pedagógica del plantel educacional. Para reunir los fondos necesarios para dar inicio a la obra se formó una comisión amplia de la ciudadanía de Coyhaique, la cual nombró un Comité con su respectiva directiva.

La rectoría del Liceo fue asumida por el p. Sergio Mesaglio o.s.m., profesor de matemática, inteligente y decidido a llevar adelante la obra superando cualquier obstáculo.

Se llegó así al día 14 de marzo de 1955, cuando el Liceo particular de Coyhaique abrió sus puertas para acoger a sus primeros alumnos en los locales de Calle Riquelme 438, donde actualmente funcionan las oficinas del obispado. Eran 110 alumnos, con tres primeros y un segundo de humanidades.

Con el esfuerzo mancomunado y con el auxilio de la divina Providencia  se había alcanzada la meta anhelada. Pero la mesa directiva que al inicio había trabajado con tanta generosidad y mística, superando dificultades de todo tipo, económicas y de organización, fue perdiendo protagonismo en el Liceo: una causa fue divergencias con la dirección en asuntos financieros y en los nombramientos de profesores; otra causa el traslado de algunos de sus miembros a otra región del país. Esta situación hizo que el peso económico del Liceo recayera totalmente sobre el Vicariato Apostólico. Este será uno de los factores influirá de la crisis económica que le afectó en 1958

El obispo, Mons. Gerardo Vielmo Guerra, sucesor de Mons. Michelato, considerando la difícil situación del Liceo particular en orden a conseguir el dinero necesario para pagar a los profesores y a la urgencia de construir el nuevo plantel educacional, trató de buscar posibles soluciones con el fin de dar estabilidad a la obra educacional de tanta importancia para la Iglesia y para la región. En esta búsqueda de soluciones pensó ofrecer a la Orden de los Siervos de María la propiedad y la dirección del Liceo particular, con el compromiso del Vicariato apostólico de subvencionar la construcción del nuevo liceo, hasta un máximo de doscientos millones de pesos; además, seguiría responsabilizándose del pago de los profesores hasta fines de 1962, y a colaborar en los años sucesivos si no alcanzaran las subvenciones y el aporte de los padres y apoderados.

Los Siervos de María, que ya estaban a cargo del Liceo con la persona del director y con otros religiosos en calidad de profesores, decidieron, de acuerdo con sus superiores, aceptar el ofrecimiento del Vicario Apostólico. En ocasión de la visita del Prior general de la Orden de los Siervos de María, en enero de 1962, los religiosos de la comunidad de Coyhaique asumieron toda la responsabilidad del Liceo particular, que empezó a llamarse “Liceo San Felipe Benicio”.

El Liceo guiado por la comunidad religiosa de Coyhaique, y en particular por sus rectores Siervos de María, ha alcanzado un reconocido desarrollo por su calidad de enseñanza reflejada en los alumnos egresados; también se ha ido ampliando y adecuando siempre más a las exigencias. Merece ser recordado el p. José Fogliatto Santini, que estuvo a cargo del plantel diez años, falleció en 1987, siendo rector. Él promovió la planificación educativa del liceo inspirada a los valores de la espiritualidad de los Siervos con la ayuda de CEPLANE (Centro de Planificación Eclesial) y creó el consejo directivo del plantel.

Sucesivamente por decisión comunitaria con fecha 28 de febrero de 1995 la dirección del liceo pasó al prof. Sergio Reyes Pozo.

Actualmente el Liceo tiene una matrícula de 1070 alumnos, desde 7º año básico a 4° año medio.