La vocación del Siervo de María es una expresión particular de la condición fundamental del pueblo de Dios, que es un pueblo de hermanos. Comprende una invitación gratuita de Dios y una respuesta consciente y libre para seguir a Cristo en una fraternidad apostólica, según el espíritu de nuestra Orden (Constituciones, art. 105) .

  • La vocación cristiana es una llamada a ser conformes a Cristo en el pensar, en el sentir, en el actuar y en el morir-resucitar.

  • La vocación cristiana es una llamada a ser imagen de la Trinidad en las relaciones interpersonales, inter-eclesiales e internacionales: unidos y distintos en un amor hecho de reciprocidad y de radical disponibilidad en la libertad y en la responsabilidad. La "forma apostólica" de la iglesia madre de Jerusalén es el "tipo" originario.

  • La vocación cristiana es una llamada a la espera: espera de la realización de las promesas de unos "cielos nuevos y una tierra nueva, en los cuales habrá siempre justicia", ya realizada en el Señor transfigurado; en el tiempo de la historia, el cristiano se entrega a sí mismo y su misma espera a la acogida de la fe, a la oración de la esperanza y a la santidad de vida en la caridad.

  • La vocación cristiana es una llamada para la historia, no hay espacio para el "eclesiocentrismo". La iglesia es de Dios para la humanidad, es porción de humanidad que narra a la humanidad, con toda mansedumbre, dulzura y humildad, lo que por pura gracia ha sucedido.

  • La vocación cristiana es una llamada a la ascesis en la alegría (cf. Mt 6, 16-18), ascesis no en el sentido del esfuerzo auto-redentor - sería un protagonismo que corta de raíz el Evangelio de la gracia - sino como respuesta a alto precio al don de Dios.

  • Esta vocación cristiana es común a todo discípulo del Señor y a toda forma de vida en el cristianismo, incluida la "vida religiosa" vivida como simple bautizado entre los bautizados.

  • A esta vocación, "conformes a Cristo", "koinonía", y "adviento", los Siervos son llamados como todos por la única Trinidad: por el inefable Dios por medio de la palabra del Hijo y el soplo del Espíritu. Como una añadidura característica: a través de la Virgen María.

La Vocación de los Siervos de Santa Maria se inserta y forma parte de un fenómeno antropológico y universal que es el monaquismo; sin embargo, esta inserción en este cause va esclarecida y comprendida solo en la "vida religiosa" de la Iglesia Católica romana.

 

ETAPAS EN LA FORMACIÓN

El Aspirantado

En la provincia Santa María de Los Andes llamamos “Aspirantado” a la primera etapa del proceso formativo, durante la cual al candidato, que demuestre tener vocación y el deseo de ingresar a la Orden, el  animador vocacional lo introduce gradualmente a la vida en la comunidad de acogida y, de acuerdo con ella, programa para él un plan mínimo que permita un seguimiento constante y una mayor clarificación de su vocación. 

El tiempo de duración del aspirantado sea eminentemente flexible en cuanto a tomar en consideración la realidad de cada aspirante. Será marcado, sin embargo, por un claro  criterio de gradualidad en sintonía con:

- el nivel de madurez espiritual-humana del candidato,

- un suficiente conocimiento recíproco entre éste y la comunidad,

- la progresividad de su discernimiento vocacional,

- su deseo de alcanzar una carrera o título profesional,

- su progresiva inserción en la comunidad de acogida.

Para el candidato que, en diálogo con el animador, haya definido estos 5 aspectos y lo pida expresamente, sea admitido lo más pronto posible al postulantado. 

El Postulantado

En la Provincia, entendemos por postulantado la primera etapa del proceso formativo inicial a la vida de la orden. En él, el candidato transcurre un período de tiempo estable dentro de la comunidad de formación con el propósito de conocer y experimentar el estilo de vida propio de los Siervos de María.

En este tiempo, el postulante debe probar su capacidad y disposición a vivir con sus compañeros de camino dejarse guiar por los formadores en la profundización del discernimiento vocacional, en la educación de su fe cristiana, en el aprendizaje de la vida común y en el empeño cotidiano de los estudios y del trabajo.

A esta etapa la R.I. la llama prenoviciado (cf .91-112).

Duración: El postulantado tenga, en general, una duración de dos años completos. Se conserve, sin embargo, cierta flexibilidad a favor de aquellos postulantes que, por diversos motivos (edad, preparación anterior, desempeño y madurez personal, etc), demuestran haber avanzado “en el ritmo personal de crecimiento humano y cristiano” (R.I. 93), se vean serenos y maduros, claros en su actuar y decididos en querer seguir adelante.

 

NOVICIADO

"El noviciado consiste en un periodo de doce meses (un año) realizado (por el novicio) en una casa expresamente erigida. El noviciado, como periodo de "iniciación integral". a la vida de la Orden, está organizado para que el novicio pueda:- tomar mejor conciencia de la vocación divina; - experimentar el estilo de vida de los Siervos; - evaluar la capacidad de vivir en comunidad y madurar la decisión de ser formalmente miembro de la Orden; - al mismo tiempo evaluar su intención y su idoneidad."

Objetivos:

El novicio entrando formalmente en la Orden se compromete a conocer mejor la vocación de los Siervos y a descubrir si Dios lo llama a vivirla , y por lo tanto:

- A recorrer un camino de radical conversión, es decir aceptar la disciplina necesaria para el progresivo paso "del hombre viejo a la nueva creatura";

- A asimilar y vivir la identidad del Siervo de María;

- A asumir libremente y con alegría las responsabilidades inherentes a nuestra vida fraterna según las exigencias del celibato por el reino, de la pobreza evangélica y de la obediencia religiosa.

Duración y lugar:

El noviciado, para que sea válido y para que constituya una auténtica y progresiva experiencia de vida religiosa, deberá tener una duración de un año y ser realizado en una casa expresamente erigida

Programa general

El programa de formación de cada etapa se articula en torno a seis ideas fuerza que tienen que ser tomados en cuenta y armónicamente integrados en el ideal de vida.

 

PROFESADO

"El profesado es la última etapa de la formación inicial, donde el fraile desarrolla y profundiza de una manera progresiva las tareas de los años anteriores. En este periodo, el fraile tenga presente que el estudio de la filosofía, la teología, u otros estudios (estudios técnicos, arte, ciencia...) lo ayudan a dar una respuesta libre y consciente a la llamada de Dios a través de un compromiso definitivo (profesión solemne)."

Objetivos

Objetivos del profesado son los de ayudar al fraile profeso temporal a:

- Evaluar la propia capacidad efectiva de vivir los valores y los votos de la vida consagrada como siervo de María y profundizarlos (reflexión, estudio, etc.) en un ambiente de serenidad, de diálogo y de confrontación;

- Crecer en la vida fraterna según las exigencias de los votos y descubrir al Cristo viviente y "presente en medio de los suyos", compartiendo con los demás un proyecto de vida (vida fraterna, camino espiritual, misión, etc.);

- Continuar el propio crecimiento humano y espiritual adoptando un estilo evangélico de vida personal y comunitaria propuesto por la Regla de san Agustín y por las Constituciones;

- Prepararse para la profesión solemne, fortaleciendo la voluntad de consagrarse totalmente a Dios, con la mirada fija en santa María, y comprometiéndose en un profundo conocimiento del ser humano, del mundo y de Dios, para dedicarse con responsabilidad e idoneidad al servicio al cual será llamado.

Duración: Está establecido por las normas vigentes. En general, el profesado dura de tres a seis años.

 

LA PROFESIÓN SOLEMNE

"La profesión solemne es un acto público que consagra al fraile para toda la vida al servicio de Dios y de su pueblo en el perfecto seguimiento de Cristo y en la total dedicación a nuestra Señora, y lo lleva, por medio de la observancia de los consejos evangélicos, a la plenitud de la caridad.

Con la profesión solemne el fraile es acogido definitivamente en la Orden de los Siervos de María, de la cual asume enteramente la vida y las responsabilidades"

Antes de la admisión a la profesión solemne todo fraile haya finalizado el currículum de sus estudios filosóficos – teológicos y/o profesionales con su correspondiente título.

El año de servicio Pastoral (R.I. cap.VII)

El año del servicio pastoral “es un período de experiencia práctica de servicio comunitario y apostólico (Const. 159)”. Debe ser realizado después que el fraile haya terminado los estudios teológicos y hecho la profesión solemne.

a.    Por su misma definición, es conveniente que lo realice todo fraile al concluir su proceso de formación inicial.

b.   Sus objetivos y su duración están claramente definidos por la R.I. 168-169. Lo mismo con respecto a los contenidos de los temas-guías a ser tomados en cuenta durante este tiempo formativo (Ib,n° 172-183)

c.    Corresponde al Provincial destinar al fraile en una comunidad de la Provincia que le asegure el desarrollo normal del año de pastoral.

d.   El consejo Provincial designe a un fraile de la misma comunidad para que acompañe al hermano comprometido en completar la propia formación.

e.    Corresponde al secretariado de vocaciones y formación definir el año pastoral que debe ser aprobado por el consejo de la jurisdicción.

Admisión a las Ordenes Sagradas  (R. I. 184-188)

1. Considerando que la vocación fundamental de consagración del fraile Siervo de María establece para todos la misma dignidad, los frailes, según sus cualidades y sus capacidades, asumirán la formación idónea para su servicio en la iglesia y en la sociedad, sea ésta una formación filosófico teológica, como también en otras áreas profesionales.

2. Para el fraile que aspire al presbiterado, en el contexto del año de servicio pastoral, pida a la comunidad comenzar el proceso de admisión a ellas, empezando  por los ministerios del lectorado y acolitado, si aún no los ha recibido tomando en cuenta lo dispuesto en el canon  1035 & 1 del CIC

 

FORMACIÓN PERMANENTE

"El proceso formativo "no se reduce sólo a la etapa inicial, ya que, por los límites humanos, la persona consagrada no podrá jamás sostener que ha terminado la gestación de aquel hombre nuevo que experimenta dentro de sí, en cada circunstancia de la vida, los mismos sentimientos de Cristo. La formación inicial debe, por lo tanto, unirse con la permanente, creando en el sujeto la disponibilidad a dejarse formar en cada día de la vida". La vocación del fraile Siervo de María "no se agota en un solo acto, sino se perpetua en una constante invitación y en una continua aceptación". Por lo tanto, "la formación permanente es una exigencia para todos los frailes de la Orden".

Objetivos

Objetivos de la formación permanente son los de ayudar al fraile profeso solemne a:

- Vivir con calidad y dignidad la propia vocación de fondo;

- Reconocer y vivir conscientemente la etapa "formativa" de la propia edad;

- Crecer dentro de la propia historia y en el tiempo: aceptar de ser puesto en crisis, saber superar y retomar el camino;

- Donarse al servicio de los demás, actuando el carisma de la Orden;

- Evaluar y desarrollar la propia capacidad de extender la propia fraternidad a los hombres de hoy, divididos por causa de la edad, nación, raza, religión, riqueza, educación;

- Vivir como prioritarios los valores de la vida religiosa de los Siervos.

Programa general

El programa de formación se articula en torno a seis ideas fuerza que tienen que ser tomados en cuenta y armónicamente integrados en el ideal de vida.

Madurez humana: El fraile tenga la disposición y la capacidad de cuidar su propio bienestar humano.

Seguimiento del Señor: El fraile tenga la disposición y la capacidad de asumir la necesaria disciplina del seguimiento de Cristo.

Vida común: El fraile tenga la disposición y la capacidad de vivir en comunidad, contribuyendo al crecimiento de la misma: disponibilidad, fidelidad a las responsabilidades recibidas, sensibilidad hacia los demás, apertura a la corrección y a la discusión, espíritu de aceptación y adaptación.

Identidad del Siervo de Ma: El fraile tenga la disposición y la capacidad de comprometerse en su identidad de religioso Siervo de María.

Servicio apostólico: El fraile sepa apropiarse del modo de ser "apóstol”, es decir de ser un enviado formado y enviado por Cristo, y tenga la disposición y la capacidad de realizar su trabajo de una manera idónea y satisfactoria.

Justicia y paz: El fraile tenga la capacidad y la disponibilidad de dedicarse a la causa de la justicia y de la paz en el mundo y a la causa ecuménica e interreligiosa.

Programa específico

El programa específico va según las circunstancias de edad, formación y posibilidades...