Para lograr la conversión del corazón 

Peregrino, hermano y amigo,
siervo fiel de la Virgen gloriosa
santo de la Iglesia de Dios, escucha benigno nuestra súplica. 

Tu, habiendo recibido en tu juventud
la gracia de la conversión,
siendo violento te hiciste manso,
siendo soberbio te hiciste humilde,
cambiando la actitud hostil
en  humilde petición de perdón. 

Implora al Señor por nosotros
el don de una  conversión sincera y profunda,
para que, cambiando el corazón de piedra en corazón de carne,
nuestra vida, reconciliada con Dios,
con los hermanos y las hermanas,
con todas las criaturas,
sea compenetrada por los valores evangélicos,
atenta a la voz del Espíritu,
siempre orientada hacia el Reino.

Consigue también para nosotros, san Peregrino,
el valor de perdonar y de pedir perdón;
de proclamar sin arrogancia la verdad,
de defender con tenacidad el derecho,
de luchar con amor por la justicia. 

Acoge, san Peregrino,
nuestra alabanza y nuestra súplica,
tu que vives glorioso en la casa
del Padre, del Hijo y del Espíritu
donde por un pecador que se convierte
se  hace fiesta por los siglos de los siglos.

Amén.