Homenaje Mariano
Monición
En este homenaje mariano, queremos poner nuestras esperanzas y fatigas en las manos de nuestra Señora, imagen conductora de nuestra vocación, para que ella, fiel discípula del Hijo, interceda por nosotros y logremos con esperanza ser fieles a nuestra vocación de servicio. Que ella ilumine nuestro camino para poder ser cada día más auténticos seguidores de Jesús, más sinceros en nuestras relaciones fraternas aprendiendo de María las actitudes que nos ayudan a caminar en esta vida siempre, en búsqueda de la perla preciosa: el Reino de la Paz, justicia, amor y perdón.
Canto: Himno
María, imagen y principio de la Iglesia:
Hoy dejamos en tu corazón
Pobre, silencioso y disponible,
Nuestras comunidades peregrinas de la pascua.
María, llena de gracia y consuelo,
Ven a caminar con el pueblo,
Nuestra Madre eres tú.
Unas comunidades esencialmente misioneras,
Fermento y alma de la sociedad en que vivimos;
Unas comunidades proféticas
Que sean el anuncio de que el reino ya ha llegado.
María, llena de gracia y consuelo,
Ven a caminar con el pueblo,
Nuestra Madre eres tú.
Unas comunidades de auténticos testigos,
Insertadas en la historia de los hombres
Como presencia salvadora del Señor
Y como fuente de paz,
De alegría y de esperanza.
María, llena de gracia y consuelo,
Ven a caminar con el pueblo,
Nuestra Madre eres tú.
Hermana peregrina de los pobres de Yahvé,
Profetiza de los libertados,
Madre del tercer mundo,
Madre de todos los hombres de este mundo.
María, llena de gracia y consuelo,
Ven a caminar con el pueblo,
Nuestra Madre eres tú.
Porque eres la Madre de Dios hecho hombre.
Con todos los que creen en Cristo y con todos aquellos
Que de algún modo buscan su reino
Te llamamos a ti, Madre
María, llena de gracia y consuelo,
Ven a caminar con el pueblo,
Nuestra Madre eres tú.
A María: La oyente de la Palabra
Presidente: ¡A ti, palabra creadora, raíz del mundo, piedra del hombre, energía de la historia, sean dadas a ti honor y gloria!. Cantemos el aleluya...
Lector: Lc 1,26-38
Presidente: ¡Gloria a Cristo, palabra eterna de Dios creador!
Asamblea: ¡Gloria a ti Señor!
Presidente: ¡Gloria a Cristo, sabiduría de Dios creador!
Asamblea: ¡Gloria a ti Señor!
Presidente: ¡Gloria a Cristo, luz verdadera de Dios creador!
Asamblea: ¡Gloria a ti Señor!
Lector 1: Reflexionemos, en la interioridad de nuestro corazón, en qué medida la palabra es fuerza creadora y transformante en nuestras vidas.
Lector 2: A imitación de María, queremos vivir en la escucha de la palabra de Dios, atentos a sus llamados en la intimidad de nuestro ser, en los hombres, en los acontecimientos y en todo lo creado.
Lector 1: Tu palabra, Padre, bajo la fuerza del Espíritu, es viento, fuego, fecundidad, omnipotente debilidad, débil omnipotencia.
Lector 2: Tu palabra, Señor, bajo la voz del Espíritu nos lanza a impulsar la historia hacia adelante, a encender utopías apagadas, a engendrar un hombre nuevo, a compartir la fuerza de los débiles, a denunciar la debilidad de los poderosos.
Lector 1: Tu palabra no nos deja quietos, nos coloca en un extraño éxtasis, siempre fuera de nosotros, siempre arraigado en los otros siempre... siempre... como excéntricos, haciéndote hablar, actuar, allí donde tu Reino ha sido silenciado.
Presidente: ¡Dios te salve María, llena eres de gracia el Señor es contigo!
Asamblea: ¡Bendita tú eres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús!
Presidente: Celebremos a María y pongamos bajo su protección este día.
Asamblea: Toda hermosas eres María
Tú eres la gloria de Jerusalén.
Tú eres la alegría de Israel.
Tú eres el orgullo de nuestra raza.
Tú eres la abogada de los pecadores.
Oh María,
Virgen oyente, Virgen oferente
Virgen al pie de la cruz, Madre de la alegría
ruega por nosotros.
Presidente: Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
has llenado el mundo de alegría,
concédenos, por intercesión de su Madre,
llegar a alcanzar los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor.
Asamblea: Se canta la Salve.